Este texto tiene un carácter exploratorio a partir de la experiencia etnográfica del levantamiento indígena y popular que paralizó Ecuador en el mes de junio de 2022. Con epicentro en Quito, la capital del país, dicha movilización fue la más larga de todas las que ha protagonizado el movimiento indígena ecuatoriano desde la década de 1990. El artículo reflexiona sobre las características de esta última protesta; señala sus diferencias con respecto a las movilizaciones de los años noventa y de los primeros años de este siglo XXI; y plantea algunas hipótesis sobre la nueva generación de líderes que están al frente de la organización indígena más importante del país, la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador). El argumento principal que se explora es que la adopción de discursos y repertorios de protesta más orientados hacia una dimensión clasista que hacia una puramente etnoidentitaria ha sido la clave en la mayor capacidad de convocatoria del movimiento. Esto se reflejó en el masivo respaldo al llamado de la CONAIE contra las medidas neoliberales adoptadas por el Gobierno nacional.